Una vez que las aventuras de niños se esconden tras la cortina, resulta complicado ponerlas de nuevo a la luz. Es como intentar pegar las migas a la barra de pan una vez desperdigadas en la mesa.. Lo interesante es que al hacerlo, conseguimos el resultado pluscuamperfecto.
El de los tejados con lentejas y las huertas de macarrones. Los palillos en las paredes y el árbol en la imaginación.
Y por eso se han inventado los tiempos negativos, los positivos y los absolutos. Para disfrutarlos con multivariantes y música de jazz de fondo. De noches lluviosas y paréntesis con puntos suspensivos.
Pero no te despistes, que seguimos jugando..