Los días pasan y pasan. Y con ellos se acumulan el polvo del recuerdo y el silencio. Reposan las horas futuras dispuestas a sorprendernos con cada galope a medio tendido.
Y las palabras que subrayas con cada aliento, se las lleva el viento. Imaginas que llegan a algún sitio, acogedor, desconocido y conocido al mismo tiempo. Así las cosas tendrían algún sentido.
Algo.
Algo en este invierno sin el suficiente frío.
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